Hola, soy Javier Riol
Javier Riol García
Descubrí la fisioterapia cuando todavía era una disciplina poco conocida. Al principio fue casi una casualidad, pero cuanto más me metía en este mundo, más me apasionaba. Es una profesión exigente, sacrificada y muy humana. Y si no te gusta de verdad, se nota. Porque cuando una persona llega con dolor, con miedo a empeorar o con la sensación de que ya lo ha probado todo, se pone en tus manos esperando una solución. Esa responsabilidad, para mí, siempre ha sido enorme.
Por eso siempre digo lo mismo: esta profesión te tiene que gustar. No puedes meterte por dinero. Los pacientes confían en ti para que les ayudes a resolver sus dolencias, y ahí no vale ir con prisas ni hacer lo mínimo. Más allá de los conocimientos sanitarios, para mí el trato directo, la empatía y el aspecto psicológico son fundamentales. Escuchar bien, entender cómo afecta ese dolor a la vida de la persona y acompañarla con claridad forma parte del tratamiento.
Llevo más de 20 años ejerciendo como fisioterapeuta y sigo formándome constantemente. Me licencié en Fisioterapia por la Universidad Alfonso X el Sabio (Madrid) y obtuve el Grado en Fisioterapia. Después de una larga trayectoria profesional, en 2016 tomé una decisión importante: abrir mi propia consulta. Quería un espacio donde pudiera trabajar con criterio, con tiempo para cada caso y con un enfoque serio. Desde entonces han pasado por mi clínica cientos de personas, especialmente deportistas, aunque trato todo tipo de patologías y procesos de rehabilitación.
También he visto cómo ha evolucionado la fisioterapia. Cuando empecé, el trabajo se basaba sobre todo en masajes, estiramientos y manipulaciones. Hoy, todo ha cambiado muchísimo. He ido incorporando técnicas más avanzadas como la punción seca, la diatermia o la electrólisis percutánea para las tendinopatías, porque ayudan cuando están indicadas y permiten ser más precisos. De hecho, salvo el ecógrafo, la mitad de los aparatos que utilizo ahora no existían cuando estudié, o al menos no estaban en manos de fisioterapeutas. Por eso en mi consulta cuento con dispositivos avanzados que me permiten apoyar el tratamiento y mejorar la evolución.
Al final, mi forma de trabajar se resume en, que entiendas qué te pasa, que sepas qué vamos a hacer y por qué, y que salgas con un plan para reducir el dolor y mejorar tu calidad de vida.